19 enero 2010

Citas - Rosa Montero (Así va la Iglesia)

"Cuando Lisboa fue destruida por un terremoto en 1755, la Iglesia católica dictaminó que era un justo castigo de Dios (...). Han pasado 250 años de aquello, pero la Iglesia sigue diciendo cosas igual de insensatas e insensibles. Las crudas palabras del obispo Munilla (que la pobreza espiritual de España es un mal mayor que la tragedia de Haití) también han provocado un sonoro escándalo. (...) Así va la Iglesia: matando ella sola a Dios con sus torpezas."

Rosa Montero. El País, 19-1-2010

13 enero 2010

Citas - Leopoldo Abadía (derechos y deberes)

"La idea que propongo es la de la revolución civil, que consiste en que nos enteremos de una cosa: que somos responsables de lo que pasa. (...) Es la hora de los sensatos, y o los sensatos se enteran de que hay más obligaciones que derechos… O no son sensatos. (...) No hay que preguntarse qué me depara el 2010, sino qué le deparo yo al año 2010. Ya hemos dicho que está todo muy mal ¿Seguimos diciéndolo un par de años más o intentamos hacer algo?"

Leopoldo Abadía. La Vanguardia, 13-1-2010

Citas - Ramin Jahanbegloo (derechos humanos)

"Al aceptar el Premio Nobel de la Paz, el doctor Martin Luther King Jr. proclamó una 'fe audaz' en que 'en todas partes la gente pueda tener tres comidas al día para su cuerpo, educación y cultura para su mente y dignidad, igualdad y libertad para su espíritu'. Tanto si somos religiosos como laicos, tanto si somos hindúes como budistas, cristianos, judíos o musulmanes, adoptar esa 'fe audaz' en los derechos humanos nos ayuda a enfrentarnos a las difíciles decisiones éticas que han de tomarse en nuestro tiempo."

Ramin Jahanbegloo. Derechos humanos y diálogo transcultural. El País, 13-1-2010

10 enero 2010

Citas - Xavier Guix (las cosas son como somos)

"Es cierto que, lo observe o no, ahí fuera existe un mundo de leyes físicas y de fenómenos intangibles que capto a través de mis sentidos. Pero también es cierto que quien enseña a los sentidos es el observador, es ese Yo que decide y que piensa y siente sobre todo lo que le sucede. Por eso las cosas no son como son, sino como somos."

Xavier Guix. "Cómo cambiar nuestra realidad", El País Semanal, 10-1-2010

Percepciones, opiniones y convivencia

Si un día compartimos con alguien el momento de la salida del sol sin duda coincidiremos en que el sol está efectivamente saliendo, en que es rojo y redondo y en que sigue un movimiento ascendente.

Si la misma escena la evocamos posteriormente, e intentamos hacer una descripción detallada de los colores del horizonte, de la duración del tránsito del rojo al blanco deslumbrante, del aire que soplaba, la temperatura que hacía, los olores de la mañana, etc., es muy posible que las descripciones, sobre todo cuanto más detalladas sean, no coincidan plenamente, o que con relación a algún aspecto sean incluso contradictorias.

Nuestros sentidos son sólo relativamente fiables, y además las informaciones presuntamente objetivas que nos proporcionan se concretan en nuestra mente condicionadas por el historial emocional de cada cual, lo que todavía complica más el intento de llegar a una coincidencia absoluta acerca de un hecho determinado. Todos estamos sujetos a estas limitaciones, también las personas presuntamente más racionales, emocionalmente equilibradas, observadoras y objetivas.

La percepción de la realidad no es uniforme. En tanto que construcción que realiza la mente a partir de la información captada por los distintos sentidos, en cada uno de nosotros se concreta de formas distintas, parecidas pero no del todo coincidentes. No obstante, a pesar de todas estas limitaciones, en general somos capaces de llegar a consensos y compartir con la gente que nos rodea conceptos, ideas, visiones del mundo en el que vivimos. Por un lado tenemos unas limitaciones perceptivas y por otro la capacidad de relativizarlas. Así, nuestras limitaciones no nos impiden organizar sociedades complejas, con sus múltiples relaciones personales y colectivas, tejidas a base de distintas expectativas, actos, normas, compromisos... Y cuando surgen discrepancias, disponemos de distintos niveles y estrategias de resolución de conflictos, que en los casos más severos se dirimen en el ámbito judicial.

Toda esta larga exposición viene motivada por la necesidad de poner de manifiesto el peligro que representa para cualquier proyecto de convivencia no albergar la más mínima duda acerca de las propias opiniones o percepciones de la realidad. Cuando esta postura es mayoritaria entre los miembros de una sociedad, se hace muy difícil la convivencia, ya que esta seguridad impide reconocer tanto las limitaciones de los propios juicios y apreciaciones como la parte de verdad y razón de los juicios ajenos.

Tener la absoluta seguridad de algo es racionalmente poco sensato y estratégicamente poco constructivo. Opinar sin dudar, además de poco inteligente, es una medida infalible para dinamitar cualquier relación de convivencia, ya sea personal, grupal o entre naciones.