06 enero 2010

Juicios justos - 3

No es fácil, el oficio de juez, y dada su propia naturaleza seguramente es imposible ejercerlo sin incurrir en alguna ocasión en algún error. La administración de justicia es compleja. Minimizar los errores añadiendo a los procedimientos judiciales las medidas y las garantías adecuadas no es suficiente. Hay que derogar también aquellas leyes cuya aplicación implique la violación de forma irreversible de derechos fundamentales, como el derecho a la vida en el caso de la pena de muerte.

La vida es una aventura en la que todos representamos en un momento u otro tanto el papel de jueces como el de sujetos juzgados. Como en el caso de la pena de muerte, en la vida cotidiana es habitual que en ocasiones se nos presente el dilema de intentar resolver un contencioso con una valoración o sentencia desproporcionada, irreversible, moralmente cuestionable teniendo en cuenta las características de la situación, de una envergadura que no justifica decisiones tan trascendentes. En ocasiones tendemos a la desmesura, y a menudo ni nos damos cuenta de nuestras exageraciones.

Vivir es inseparable del hecho de valorar y juzgar. Y de prejuzgar: una dosis de prejuicios (de juicios previos) es imprescindible. De entrada los prejuicios nos sirven para sobrevivir biológicamente: cualquier animal los tiene, ya que si no los tuviera no tendría la más mínima posibilidad de alimentarse, reproducirse y perdurar como especie. Pero los prejuicios también nos sirven para afrontar las interacciones o situaciones sociales más cotidianas sin paralizarnos. Muchas automatizaciones de nuestro comportamiento sirven para facilitarnos la vida en sociedad, haciéndonos la existencia diaria más sencilla. Por ejemplo, cuando prejuzgamos que el conductor que avanza en dirección contraria por el otro carril de la carretera se va a mantener en su carril, sin invadir el nuestro, actuamos según un prejuicio, damos por supuesto que se comportará de esta forma. Por suerte, ya que el prejuicio nos evita tenernos que meter en la cuneta precipitadamente, por precaución, cada vez que se acerca un vehículo en dirección contraria. La experiencia nos dice que, en estas circunstancias, "en la mayoría de los casos" (claro, a veces falla, y pasa lo que pasa...) va a ocurrir tal como hemos prejuzgado inconscientemente.

Humanizarse es aprender a andar por la vida conviviendo entre la necesidad de juzgar y la necesidad de no prejuzgar. Por esto en ocasiones es tan difícil, ejercer de ser humano.

05 enero 2010

Juicios justos - 2 (pena de muerte)

Vivimos encerrados dentro de un cerebro que, a partir de los estímulos que le llegan de los sentidos, crea una representación de la realidad exterior. La representación resultante está condicionada tanto por las limitaciones de los sentidos al recibir los estímulos del mundo que nos rodea como por la interpretación que de la información recibida hace el mismo cerebro, condicionado por todas las informaciones y las emociones almacenadas previamente.

No obstante, a pesar de tantas limitaciones en ocasiones somos capaces de afirmar sin el menor atisbo de duda las circunstancias exactas en las que ha ocurrido un determinado suceso, quizás con la misma contundencia con la que otro observador hace un relato, parcialmente o totalmente distinto, de los mismos hechos.

Esta doble constatación, el proceso de recreación del mundo exterior dentro de nuestro cerebro a partir de los estímulos recibidos y la eventual falta de concordancia en las apreciaciones de un mismo suceso por parte de distintas personas, debería invitarnos a la prudencia cuando del hecho que se pretende dirimir pueden derivarse consecuencias extremadamente graves o del todo irreversibles para alguna persona.

Por ejemplo, dentro del ámbito judicial y penal, y como caso más extremo, las sentencias de muerte en los países en los que dicha pena existe.

Juicios justos - 2 (pena de muerte)

Vivimos encerrados dentro de un cerebro que, a partir de los estímulos que le llegan de los sentidos, crea una representación de la realidad exterior. La representación resultante está condicionada tanto por las limitaciones de los sentidos al recibir los estímulos del mundo que nos rodea como por la interpretación que de la información recibida hace el mismo cerebro, condicionado por todas las informaciones y las emociones almacenadas previamente.

No obstante, a pesar de tantas limitaciones en ocasiones somos capaces de afirmar sin el menor atisbo de duda las circunstancias exactas en las que ha ocurrido un determinado suceso, quizás con la misma contundencia con la que otro observador hace un relato, parcialmente o totalmente distinto, de los mismos hechos.

Esta doble constatación, el proceso de recreación del mundo exterior dentro de nuestro cerebro a partir de los estímulos recibidos y la eventual falta de concordancia en las apreciaciones de un mismo suceso por parte de distintas personas, debería invitarnos a la prudencia cuando del hecho que se pretende dirimir pueden derivarse consecuencias extremadamente graves o del todo irreversibles para alguna persona.

Por ejemplo, dentro del ámbito judicial y penal, y como caso más extremo, las sentencias de muerte en los países en los que dicha pena existe.

02 enero 2010

Arte y barbarie - 3

Que el arte es neutral es mentira. El arte es algo que generan las personas, no es nada sobrenatural, y la neutralidad es un concepto abstracto, en la realidad no existe. Especialmente cuando hay un conflicto, es imposible una presunta neutralidad que no incida sobre el conflicto, es imposible quedarse al margen, pretender que las propias acciones u omisiones, incluida la total automarginación, no tengan ninguna influencia sobre el contencioso en cuestión: se hable o se calle, se actúe o no, tanto la acción como la inhibición inciden de alguna forma sobre el conflicto y contribuyen a configurar su curso. Y por mucho que algunas personas se empeñen en defender lo contrario, el mundo del arte no es ninguna excepción a esta norma general.

Durante la dictadura franquista española hubo artistas que fueron represaliados físicamente o condenados al ostracismo total a causa de sus ideas. Hubo otros que, con sus obras y con sus actitudes, en aquel ambiente de represión asfixiante intentaron mantener vivo el anhelo de libertad, procurando guardar un difícil equilibrio entre lo que se podía decir y lo que se sabía que acarrearía la censura o represalias mayores. Finalmente hubo aquellos que, con entusiasmo sincero o calculado interés (o ambas cosa al mismo tiempo), medraron satisfechos, compadrearon con por el poder y fueron promocionados y ensalzados por él, en la medida que con sus obras o con sus actuaciones contribuían a distraer a la población y, con la distracción, a normaliza la situación y consolidar la dictadura.

Ejemplos parecidos hay a montones, de todas las latitudes y épocas históricas.

01 enero 2010

Arte y barbarie - 2

Durante la Guerra Civil española, en algunas checas republicanas se pintaron las paredes de las celdas con dibujos geométricos inspirados en obras de Kandinsky o de otros pintores abstractos. Estas pinturas se utilizaban como una forma de tortura, con el objetivo de marear y obsesionar a los detenidos, quebrantar su resistencia y así conseguir que acabaran hablando. Recientemente, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, el ejército de los democráticos Estados Unidos ha estado utilizando la música como instrumento de tortura en las distintas cárceles destinadas a los presos islamistas.

Al ritmo de la música clásica el nazismo militarizó la sociedad alemana, asoló Europa y construyó campos de exterminio. El grado de refinamiento artístico de los dirigentes del nacionalsocialismo alemán y de la sociedad alemana en general, amante de la música, la literatura, el cine, el teatro, la pintura, fue compatible con la brutal política belicista, racista y genocida que el nazismo llevó a cabo.

Los regímenes dictatoriales de distintas épocas y latitudes, de distintas ideologías, han utilizado las artes (históricamente la música y la pintura, más recientemente también el cine y todas las manifestaciones relacionadas con el mundo audiovisual y virtual), como forma sistemática de alienación y adoctrinamiento de la población. Una labor llevada a cabo con la contribución de los artistas simpatizantes con el régimen, o de aquellos que, sin simpatizar, no se han atrevido a negar el concurso de sus habilidades.

La connivencia de algunos artistas con el poder viene de antiguo (otros han pagado su desafección con el ostracismo, el destierro o la vida ). Se ha dado siempre, porque todos los déspotas y todos los tiranos han tenido sus admiradores y sus aduladores, como en el caso de Falaris, hace 2.500 años, al que el escultor Perilao regaló un toro de bronce hueco, para que lo utilizara para cocer a fuego lento en su interior a sus enemigos.

Dice el refranero que "La música amansa las fieras"... pero también sirve para enardecer los ejércitos, o cualquier tipo de horda bárbara urbana o rural. También dice el refranero que "El arte refina el espíritu"... pero en ocasiones el espíritu que se refina es el espíritu de personas sádicas y psicópatas, de gente que desprecia el respeto de las libertades ajenas y que no se inmuta, al contrario, incluso goza, con el dolor de sus semejantes.

El arte y la cultura no siempre van de la mano con el respeto de los derechos humanos. Un alto grado de evolución y sofisticación social y artística no es garantía de un mayor respeto de estos derechos. Y desde este punto de vista, el de los derechos humanos, siempre hay que estar alerta sobre la utilización que se hace del arte, sobre aquello que se entiende por cultura, sobre cuales son los valores en los que se asienta una sociedad.

27 diciembre 2009

Citas - Rosa Montero (prejuicios)

"Por definición, el prejuicio es algo que antecede al juicio… o sea, es un producto mental que ni siquiera llega a la categoría de pensamiento, porque para pensar se necesita usar la razón y la reflexión, mientras que el prejuicio es como un borrón, como un momentáneo apagón neuronal que impide que veamos la realidad correctamente. El prejuicio, por otra parte, es un precipitado de la costumbre. Quiero decir que los prejuicios se transmiten, desde luego, pero sin que tengamos conciencia de haberlos aprendido: simplemente creemos que el mundo es así; que lo que sostenemos no es una opinión, sino una realidad tan incontestable que no necesita ser probada. Los prejuicios son tan básicos y están tan profundamente hincados dentro de nosotros que ni siquiera sabemos que los tenemos. Son como parásitos ocultos de nuestro pensamiento, y lo peor es que se trata de una plaga que padecemos todos sin excepción."

Rosa Montero, "Los indios no son hombres", El País Semanal, 27-12-2009

25 diciembre 2009

Citas - Alex Ross (la música)

"Ése es un cliché horrible, el de que la música nos une, nos cura, todo eso. Puede hacerlo, pero también lo contrario. El sonido es algo abstracto, manipulable. Por eso es tan poderosa la música, porque tiene múltiples lecturas. ¿Por qué Beethoven congrega masas en el Lejano Oriente, por ejemplo? Un vienés del XIX en Tokio… lo adaptan a sus vidas. Eso es estupendo, pero también puede aglutinar el mal, la dirección completamente equivocada y por eso se escuchaba la Novena sinfonía en la Alemania nazi. La música no es nada. Es siempre neutral. Son los hombres los que la llevan a un sitio o a otro."

Alex Ross. "La música es siempre neutral", entrevista de Jesús Ruiz Mantilla, El País, 20-12-2009

20 diciembre 2009

Citas - Fernando Savater (la filosofía)

"La palabra 'filosofía' impone, pero si citas cualquiera de sus temas, que son los de la vida, la justicia, la libertad, la muerte, todos hablan de ello naturalmente. Y eso es la filosofía. El problema es que en los colegios se suele empezar por explicar historia de la filosofía, y eso es un error (...) La filosofía ayuda a vivir en la incertidumbre en una sociedad de consumo que no sólo lo es de cosas sino también de ideas. (...) La gracia esté en la pregunta. No se filosofa para salir de dudas, sino para entrar en dudas. Te ayuda a madurar y saber que no hace falta que todo sean certezas incontestables. Porque no sirve para nada la filosofía aún es útil, como decía Adorno."

Fernando Savater. El País, 7-12-2009